sábado, 19 de julio de 2014

Querida yo,

A veces pierdo el rumbo de lo que en un principio mi corazón mandaba. He querido ser maquilladora profesional de efectos especiales, escritora, pintora, dibujante, informática, maestra, puericultora, bailarina, repostera, traductora...

Y aun así, parece que aún sigo desviándome de mi ruta más obvia pero más difícil: ser cantante. Es como si mi corazón se olvidara de aquello por lo que vive y palpita y se decantara por opciones más seguras, menos taquicardias.


Quizá también es el hecho de estar en un ambiente seguro, en un ambiente conocido. Sin riesgos, sin casi nada que temer excepto la salud de los tuyos y la búsqueda de un empleo.

Si bien es cierto que el mundo del maquillaje de efectos especiales es algo que me apasionaba, quizá el hecho de que la gente que me rodea intenta ponerme los pies sobre la tierra lo que me ha quitado las ganas, o si más no la mayoría de ellas, de probar por fin algo que me ilusiona. O al menos lo hacía… O quizás soy yo misma la que se retiene con los pies en el suelo con cadenas y piquetes… Seguramente eso es. Porque siempre soy yo la que se pone los obstáculos y la que no se da alas.

Pero de la misma manera, yo también soy la que de alguna forma intenta deshacerse de esos amarres para poder, por fin, extender las alas y volar...
Pues en el nido he estado mucho tiempo. Y aunque no quiero crecer y convertirme en una adulto como los de hoy en día a los que no se les permite casi ni vivir, no digamos soñar; quiero lograr encontrarme a mi misma, porque hace mucho tiempo que me perdí.

Y no es que la gente que me rodea no me anime a aventurarme a cosas, a salir más al mundo, pero parece que, como siempre, soy yo misma la que se mete en una jaula y se asfixia en ella.

Aunque me duela, necesito salir del calor del hogar… Necesito encontrar mi camino… Necesito vivir. Y a veces no sé si es que me estoy convirtiendo en alguien egoísta que simplemente piensa en sí misma, pero creo que también llevo mucho tiempo complaciendo a los demás y ya es hora de dedicarme un poco a mí.


Seguramente el cambio será bueno.  O si más no, será un cambio. Algo que necesito... Algo que necesitas.



Así que no tengas miedo y adelante.


PD: Recuerda que a veces lo más obvio lo sueles tener delante de tus narices y no te das cuenta. Pero... Tu eres lista, y seguramente te darás cuenta pronto, si no lo has hecho ya.

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